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lunes, 1 de octubre de 2012

Esa gente solitaria: Edward Hopper


Hola amigos! Muy buen comienzo de semana para todos. A este post  me hubiera gustado dedicarle más tiempo, pero creo que con la selección de imágenes que verán a continuación será suficiente para captar la esencia del pintor neoyorkino Edward Hopper (1882-1967). 

Una de las obsesiones de Hopper fue la vida moderna americana, y la soledad que esta generaba (algo que seguimos viendo en pleno siglo XXI, no?), y también la interacción del individuo con su entorno.

El mismo Hopper era introvertido, callado y un gran lector, y esto se ve reflejado en muchos de los personajes de su cuadros.

Comparto con ustedes algunas obras de Hopper pintadas entre 1920 y los años '60:









Esta acomodadora de teatro así apartada en un costado me causa mucha tristeza...




Resulta muy interesante que este artista se haya dedicado a retratar escenas que ya para ese entonces bien podrían haber sido captadas por una cámara fotográfica...








Las oficinas forman parte de la vida moderna que tanto interesaba a Hopper.









Este cuadro y el primero reflejan a la perfección la moda de los años '20.





Una escena interesante: una chica sola en una mesa de café -quizás esté esperando a alguien que nunca llegará- y un hombre que quizás esté al acecho o simplemente mirando hacia la ventana...





Según algunos críticos Hopper pintaba mal... No sé mucho de técnicas, pero más allá de estas lo atractivo de estos cuadros es la sensación de soledad, paciencia y hasta de resignación que emanan. Qué les parece?

Creo que Hopper se merecía más dedicación de mi parte, pero bueno, por lo menos los pongo un poquito en contacto con su obra, si es que no la conocían. Espero que les haya gustado.

Ahora bien, les dejo un beso enorme y me despido hasta el miércoles. Nos vemos!!!!

miércoles, 30 de noviembre de 2011

Las mil caras de Cindy Sherman

Hola amigos, cómo están? El post de hoy está dedicado a la artista y fotógrafa norteamericana Cindy Sherman (1954), que se hizo famosa a comienzos de los '80 por una serie de retratos en blanco y negro llamados "Untitled Film Stills", tomados entre 1977 y 1980. En todas las fotos la vemos a ella misma personificando diferentes estereotipos femeninos del cine clase B, de las películas de los '50, de las de Hitchcock y del film noir. Veamos algunas de estas fotos:






















Típica escena de película de terror, no?







En los '80, y tras el éxito de sus retratos en blanco y negro, Cindy Sherman comenzó con retratos de los estereotipos femeninos en general, según lo que nos muestran los medios masivos de comunicación. Recurriendo a postizos, prótesis, maquillajes y disfraces, la artista le puso el cuerpo a estos diferentes "tipos" de mujer:

Algunas más clásicas (recortadas sobre fondos artificiales)...








Y otras más freaks y delirantes...

 















Incluso, hace un par de años, fue convocada por la revista ELLE para fotografiar varias piezas de Balenciaga modeladas por sus personajes. Hay algunas mujeres que se repiten en las fotos, como esta heroína de cabello corto, al estilo de Jean Seberg o de Janet Leigh en "Psicosis":

 









También realizó una serie de fotografías en la que copia a clásicos de la pintura universal:











Y ya en este siglo, podemos encontrar a estos dos payasos, realmente tétricos, sobre todo el segundo...







Por qué me gusta esta artista? Porque combina fotografía y dramatización, y porque hay que tener mucha imaginación para poder desarrollar toda esta serie de personajes. Porque sigue vigente desde fines de los '70 y porque siempre ha mantenido una misma línea de trabajo, sin dejar de explorar otras opciones por ello. Si bien comenzó pintando, fue la fotografía el formato que finalmente terminó eligiendo, aunque los maquillajes y apliques que usa la mantienen en contacto con las artes plásticas. Porque es una gran observadora de la sociedad, aunque hay ciertas personas que la critican por estigmatizar a la mujer en estos roles y estereotipos (cosa que las mismas revistas de moda hacen en muchos casos). Porque se eligió a ella misma como modelo, y así y todo no siempre nos damos cuenta de que es la misma mujer la que protagoniza las fotos. Un trabajo muy interesante y atractivo para mi gusto, que imagino que tendrá sus detractores también, como pasa con todo en el campo de la expresión, no?

Bueno amigos, espero que no les moleste que cada tanto meta algún bocadillo del mundo del arte, aunque de alguna forma u otra siempre termino relacionándolo con la moda, el vintage y la mujer! Les dejo un beso enorme, hasta el viernes.

viernes, 25 de noviembre de 2011

Que coisa mais linda: Tarsila do Amaral



Hola amigos, buen viernes para todos. Imaginen ser mujer y nacer en 1886, en una hacienda cafetera en San Pablo, Brasil. Imaginen crecer felizmente, aunque bajo la estricta educación de la época (incluso haciendo parte del secundario en España), rodeada de 40 gatos y mostrando inclinación por la pintura durante la adolescencia.

Imaginen a una mujer en aquellos tiempos casándose muy joven, a los 20 años, teniendo una hijita de nombre Dulce y separándose pocos años después.

Imaginen a esta misma mujer mudándose a la ciudad de San Pablo e iniciando estudios formales de artes plásticas en 1916, y tomándose esta actividad muy en serio.

Imagínense lo que debe haber sido ser hermosa y educada por aquellos años, madre soltera y con aspiraciones de artista. Toda una locura.




Este es el comienzo de la vida de Tarsila do Amaral, una de las pintoras brasileñas más representativas del inicio del modernismo, allá por los años 20. Lo que me atrae de Tarsila, más allá de su bello nombre y su increíble trabajo, es la manera en la que desafió los fuertes códigos de la época educando sola a una hija y dedicándose a una actividad que era más propia de hombres bohemios que de una chica "bien". 




En 1920 Tarsila viaja con Dulce a Europa para perfeccionar sus técnicas y para participar de las vanguardias artísticas que despuntaban por aquel entonces. Aquí en Sudamérica, estas tendencias aún no habían llegado -todavía se pintaba al estilo de la vieja Academia y siguiendo los principios clásicos-, así que son estos artistas viajeros los que luego, de vuelta en su lugar de nacimiento, lograrían fusionar lo novedoso con lo puramente regional.  



En 1922, luego de la "Semana de arte moderno" desarrollada en la ciudad de San Pablo en febrero, durante la que se presentaron las nuevas tendencias en literatura, música y artes plásticas, no sin el abucheo y el descontento de toda la gente y la crítica que se oponía a estas novedades, Tarsila regresa a San Pablo. Allí forma el grupo de los 5, con otros cuatro artistas modernistas, entre ellos el escritor Oswald de Andrade, con quien iniciaría un romance y con el se casaría en 1926, luego de obtener el divorcio de su primer marido.

El vínculo entre Tarsila y Oswald era tan fuerte, que sus amigos ingeniosamente les decían "Tarsiwald", y durante los años 20 fueron muchos los viajes que hicieron y la producción pictórica de la artista.





Sin entrar en tecnicismos ni en una cronología estricta para no aburrir: estas son algunas de las pinturas más representativas de Tarsila, que incorporan elementos de las vanguardias europeas pero que, sobre todo, tienen una importante alusión al ser y sentir brasileños.







El cuadro a continuación es su obra más conocida, "Abaporu", que significa "hombre que come" en la lengua tupí-guaraní. Es de 1928 y fue un regalo de Tarsila a Oswald, quien quedó gratamente sorprendido con esta extraña criatura melancólica de pie inmenso. Esta pintura lo inspiró a Oswald a redactar el "Manifiesto Antropófago", que invitaba a deglutir las corrientes eupeas y a transformarlas en algo bien brasileño. Creo que Tarsila lo logró, no?

Como algunos sabrán, esta pintura fue adquirida en los '90 por el empresario argentino Eduardo Costantini, y para placer de todos puede visitarse en el Malba, ya que forma parte de su colección permanente. Es un cuadro pequeño, perfecto, enigmático: cuántas veces soñé con rociar a los guardias y empleados con gas paralizante y robarme la pintura. Su gran valor de mercado me importa muy poco, de hecho, si fuera mía, jamás la vendería: sería feliz si pudiera contemplarla todos los días al levantarme y al irme a la cama... Pero bueno, me conformo con contemplarla embobada cada vez que visito el Museo.

   












Este cuadro de 1933, "Operarios", formó parte de la denuncia social de Tarsila a través de su arte. En esta misma época, fue apresada por desarrollar actividades para el partido comunista.






En vida, Tarsila tuvo muchas exposiciones dedicadas a su obra, incluso una muy importante en Rio de Janeiro, en 1929. No cualquier mujer por aquel entonces gozaba de tanto reconocimiento

En los 30 y en los 40 Tarsila siguió en plena actividad: lamentablemente se separó de Oswald, y se le conocieron otras parejas, incluso un hombre 20 años más joven que ella (toda una osadía para el momento, no?).

Hasta su muerte, en enero de1973, Tarsila no paró: presentó su obra en buena parte del mundo (y pensar que el arte latinoamericano sigue viéndose hoy como una categoría especial, como si tuviera que ser estudiado particularmente y no pudiera alinearse con otros artistas contemporáneos de renombre internacional) y dictó varias conferencias. Después de su muerte, su obra sigue siendo exhibida y admirada por muchos, entre los que me incluyo.

Bueno amigos, me hubiera encantado encontrar más fotos de Tarsila para que viéramos la moda de la época, pero hay muy poco dando vueltas en Internet. Lo que sí podrán encontrar es gran parte de su obra, que realmente no tiene desperdicio. Y no dejen de ir al Malba y de tomarse un rato para sentir las sensaciones que se desprenden de "Abaporu". La última vez fui con la nena de mi novio, y me dijo que el cuadro no le gustaba porque tenía los "pés" muy grandes... Muy respetable su opinión a los 3 años y medio, no?

Que tengan un hermoso fin de semana (largo para los argentinos). Nos reencontramos la semana que viene, besos!

lunes, 21 de noviembre de 2011

Nos quedamos en el presente: Lisa Yuskavage, una artista contemporánea






Hola amigos, cómo están? Buen comienzo de semana para todos. Antes que nada, una advertencia: al que no le guste o le dé pudor el arte erótico, no siga con este post. Tampoco es que verán algo muy terrible o que no conozcan, les soy sincera, pero bueno, prefiero avisarles por las dudas!

El post de hoy no es sobre vintage ni sobre ropa, sino sobre arte contemporáneo y desnudos, todo lo contrario! Y me surgió esta idea porque estoy leyendo el excelente libro de Taschen "Coleccionar arte contemporáneo", escrito por Adam Lindemann, y estoy conociendo artistas que -aunque ya muy reconocidos internacionalmente- para mí son una novedad.

Me gustó en particular el trabajo de Lisa Yuskavage, una artista norteamericana nacida en Filadelfia en 1962, que a través de sus mujeres desnudas, de pechos y caderas generosos, busca responder a la imagen de mujer objeto con la que nos abruma la TV y la pornografía. Quizás la idea no sea de lo más novedosa, pero lo que esta artista ha logrado con éxito es un universo estético único y fantástico, que despierta el interés de muchos coleccionistas de arte contemporáneo.

En algunos casos vemos mujeres que parecen haber sido descubiertas en su intimidad, y que siguen en la suya sin percatarse de que las estamos espiando... 








La artista trabaja sobre fotografías de mujeres de verdad, y luego les agrega sus características: narices respingadas, pechos y caderas redondeados, y espacios exteriores o interiores bañados de luz.







En otras ocasiones, las mujeres de Lisa Yuskavage sí parecen estar mirando al espectador, pero nunca directamente, sino de reojo y escondidas detrás de sus cabelleras...

 





Les cuento una anécdota con respecto al arte erótico: la primera vez que mis padres me llevaron al Museo Nacional de Bellas Artes, yo tendría unos 8 años, y mi hermana 6. Recuerdo que lo primero que vimos fueron las reproducciones de las obras de Rodin, entre las que hay varios desnudos. En esa misma sala, también había varios óleos con desnudos clásicos... Dios mío, mi hermana y yo no podíamos contener la risa, mezcla de vergüenza y asombro, mezcla de chiquilinada con "cosa de grandes"... Por supuesto que nos ligamos varios retos, cuyos ecos interrumpieron esa tarde silenciosa en el museo, hace ya 30 años... 

 



Las imágenes con alusiones lésbicas también aparecen en la obra de Yuskavage, lo cual a esta altura ya no nos escandaliza para nada, porque la moda misma ha recurrido bastante a este motivo... O me equivoco?!









Los lienzos de Yuskavage, pintados con óleos, son de grandes dimensiones, por eso estas mujeres pueden resultar un poco intimidantes para el espectador. Las obras de esta genial artista pueden apreciarse en importantes museos: el Stedelijk de Amsterdam, el de Arte Moderno de NYC, el de Arte Contemporáneo de Los Angeles y en el Instituto de Artes de Chicago. Así que si alguno tiene la suerte de viajar y visitar alguna de estas instituciones, no se olvide de buscar a estas inmensas mujeres semi-desnudas! 




Y, qué les pareció? Algo diferente, así no nos aburrimos. Quizás la próxima se me dé por las mujeres victorianas y su moda super recatada!!!! Bueno, les dejo un beso grande, hasta el miércoles.