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viernes, 13 de agosto de 2010

Corazón tanguero

El fin de semana pasado cumplí una fantasía: tomé una clase de tango. Tango baile. Aprendí un solo paso, y les aseguro que es dificilísimo. Es más, a una semana de esa clase no sé si aún recuerdo cómo hacerlo.

Para no pensar en mi total ineptitud para las danzas, además de intentar el paso una y otra vez hasta el hartazgo, me puse a mirar a mis compañeros de clase: éramos muchos, desde chicos de 20 años hasta señores y señoras de 50 y tanto. Había varios extranjeros que no hablaban español. Había desde gente tímida y cabizbaja hasta personajes histriónicos. Pocas mujeres estaban con tacos altos, la mayoría habíamos ido muy cómodas e informales. Los hombres también.

Uno tiene en la cabeza esa imagen de la tanguera femme fatal, con silueta de reloj de arena, falda con tajo de infarto y liga en las piernas; y la imagen de un hombre terriblemente varonil, peinado a la gomina y con chambergo, muy machista y fumador. Pero la gente que hoy se anima al tango parecería ser menos estructurada y con muchas ganas de disfrutar, al menos esa fue mi primera impresión en esta clase.

La clase fue medio caótica: éramos muchos y nos íbamos chocando y pisoteando los talones. A mí me tocó bailar con un clon del escritor Julio Cortázar en su época de apoyo a la revolución cubana, muchísimo más alto que yo, como se imaginarán. Cada tanto nos pedían que cambiáramos de pareja, pero la monogamia me sale hasta por lo poros, porque yo siempre preferí quedarme en los brazos de Julio. Se siente mucho la energía masculina cuando danzás, y según lo que dijeron los profesores, es efectivamente el hombre el que lleva a la mujer. Así que este baile es no apto para mujeres ultra independientes!!

Después de esta clase me quedé pensando en dos íconos tangueros por antonomasia: la argentina Tita Merello (1904-2002) y el uruguayo aunque casi argentino Julio Sosa (1926-1964). Qué joven que murió Sosa, qué pena... Se estrelló con el auto cerca de la costanera norte en Buenos Aires, luego de una noche de juerga.

Adoro estas imágenes de Tita Merello, una verdadera morocha argentina: con perfectas cejas arqueadas, pómulos altos y labios generosos.










Y adoro a este varón del tango: a años luz del actual metrosexual, un varón machista, mujeriego y borrachín pero al que se le pianta un genuino lagrimón cuando su "mina" lo abandona.








Y sin dudarlo, mi ítem favorito del outfit tanguero son los zapatos. Aquí tres pares de la marca "Madreselva":













Un encanto los zapatos, no? Les confieso que lo que más me estimula de bailar el tango en un futuro son los zapatos de taco alto... ¿Fashionista? ¿Yo? No, para nada...

Les dejo un beso y ya superado un momento amargo, vuelvo al ruedo con los posts. Hasta la próxima!