Hola amigos, cómo están? Hace 23 años, el 20 de agosto de 1988, festejaba mi cumple de 15 de una manera muy especial...
Con un vestidito negro de dudosa reputación, en compañía de mi familia y una amiga, sin fiesta, sin salón, sin dj (en esa época se decía disc-jockey), sin la ilusión de sentirme una princesa por una noche y sin pilas de regalos... Pero bueno, no importa, era lo que se podía, y también lo que yo quería, porque no me iba mucho la onda de ser el centro de atención en una fiesta. Además, sinceramente, para mí los 15 años no representaban nada en particular: fue una época llena de dudas, inseguridades y complejos. Y para colmo, el día anterior, una compañera de la secundaria llamada Sabrina me había dicho en la cara una sarta de insultos simplemente porque tenía ganas, sin razón alguna. Por lo tanto, ¿qué tenía para festejar?
Así y todo, mis padres no dudaron en comprarme una torta rosa y en armar un escenario con plantas para sacarme "la" foto que inmortalizaría esa edad en que las nenas siguen siendo nenas, ni pasan a ser mujeres ni nada por el estilo.
Y como no quise fiesta, me regalaron este equipo de música que en ese momento era la última novedad: con doble casetera, bandeja para discos de vinilo (aún existían), radio AM/FM y el último grito de la moda, un reproductor para cds (que nunca anduvo bien, así que me tuve que contentar con las otras partes del equipo).
No sé si repararon en el vestido: hombreras, y una sobrefalda con voladitos por encima de la mini... No recuerdo si los zapatos eran de mi mamá o si me había comprado un par para ir a las fiestas de 15 de mis amigas. Sí recuerdo que el labial era un borravino de Revlon. El corte de pelo, por supuesto, bien en sintonía con el volumen de los '80.
Y un tiempito antes, mi hermana me había sacado una foto en mi habitación con un look muy común en ese momento: la mini escocesa y el buzo de algodón enorme, que contrarrestaba los atrevidos pantalones chupines (por encima del tobillo y con tajito en el ruedo) que me gustaba usar.
Fue una época que añoro? La verdad es que no: me prefiero ahora. Sin embargo, les soy sincera: sí volvería a agosto de 1988 sólo por un rato, sólo para darme el gusto de darle un buen tirón de pelo a Sabrina, esa compañera envidiosa que con sus insultos logró ponerme triste el día de mi cumpleaños... Qué buena venganza, no?
Bueno, después de haber confesado mi trauma de la adolescencia, les dejo un beso enorme. Desde ya mil gracias a todos por sus comentarios en cada post, son muy estimulantes. Hasta el miércoles!!!!!!











































































