Hola amigos, cómo están? Investigando para este post, descubrí que en alguna de mis vidas anteriores debo haber pertenecido a la sociedad victoriana, ya que la joyería que verán a continuación realmente me hace delirar. Y para mi sorpresa me enteré de que en esta época se usaban los anillos y brazaletes con forma de serpiente (mi debilidad), como símbolo de eternidad y de unión entre dos personas.
Como les contaba aquí, el período victoriano comenzó en 1837 al ser coronada Victoria como reina de Imperio Británico, y finalizó en 1901, con la muerte de la monarca. Victoria adoraba las joyas, hasta tal punto que ellas las diseñaba, las usaba (obvio!) y las regalaba. Mucha de la joyería de aquel entonces seguía las tendencias impuestas por la misma reina. Incluso, al morir su adorado marido, Albert, en 1861, la reina inició un luto que duraría hasta su muerte: ese luto incluía joyas negras, realizadas en azabache.
Ahora bien, la joya por excelencia de este período fue el camafeo (chusmear aquí), que se hacía con lava, con caparazón marina, coral o malaquita. Se usaba como broche, en anillos, aros, collares y brazaletes, y por lo general lo compraban las clases altas de la sociedad victoriana cuando viajaban a Italia y a Grecia. Las figuras se esculpían sobre una base de oro o de plata.



Otro motivo muy común en la época fue el corazón, el cual, por supuesto, estaba asociado con el amor, y era el regalo perfecto de un señor a su enamorada. La joyería se trabajaba en oro y en plata y se grababa a mano.

Pin para enamorados...

Este es el dije-cajita que yo les mencioné aquí para guardar la foto del ser amado, algo muy común en la época. Hoy los tenemos en la pantalla del celular!!!!

Los dos brazaletes de oro a continuación me quitan el sueño... A ustedes no? Qué maravillas...


Me cuesta creer que este magnífico collar con paisanos esmaltados sea victoriano... Pero así lo encontré en un sitio con autoridad sobre el tema. Es para delirar...

Y, cómo van hasta aquí? Yo estoy a punto de desmayarme ante tanta belleza... Como venimos viendo hasta ahora, algo que caracterizó a la joyería de este período es lo figurativo. Además de usarse piedras preciosas (a partir de 1870 se puso muy de moda el diamante para los anillos de compromiso, costumbre que sigue hasta nuestros días, no?), también se usaban piedras no preciosas y metales manufacturados.
Como les contaba, a causa de sus 40 años de luto, la reina vestía de negro y usaba joyas negras, es así que comenzaron a fabricarse en azabache (una especie de carbón fósil). Aquí vemos una reproducción de un par de aros, realmente magníficos.

Miren lo que es este brazalete de cabellos y oro con forma de serpiente... No lo puedo creer. Da un poquito de impresión saber que el material es humano, no?

Broche con trama de pelo.

Y para cerrar, quería mostrarles unos brazaletes estupendos que llamaron mi atención por tener esculpida una hebilla de cinturón... No sé a qué se debe, no encontré el motivo, pero me parecieron adorables y muy actuales.

¿Qué les pareció el recorrido? ¿No se enamoraron de las piezas? Yo usaría todas, incluso las de pelo!!! Les juro que la moda de esta época me está causando una cálida fascinación... Espero poder transmitirla en cada post.
Que tengan un hermoso fin de semana, mil gracias por tomarse el tiempo de pasar y leer, un beso y hasta el lunes!!!!














